Bitácora personal de Fátima Portorreal

Cuenta la tradición que un hombre medicina (Behique) llamado Guaguyona se llevó a todas las mujeres consigo a un viaje por las islas y que los hombres entristecidos pidieron ayuda a unos hombres extraños que tenían la piel de las manos muy áspera y escamosa llamado Caracaracoles. Y una vez contactados pidieron apoyo para atrapar a unos seres muy resbalosos que vivían en los bosques alejados de la gente y que no tenían sexos.

La historia arahuaca relata que un día de intensas lluvias los Caracaracoles lograron agarrar a las criaturas y las sujetaron por los pies y las manos para que no se les escaparan. Dicen y así lo contaban los mayores reunidos alrededor del fuego en la clara noches de luna que los hombres trajeron a un ave llamada “Inrirí” (pájaro carpintero) para que lo ayudara. Y le pidieron encarecidamente que picara a los Miralombanos (seres resbaladizos) con su fuerte pico para hacerles los genitales. Cuentan y así dicen que el pájaro carpintero pico y pico hasta que brotó de un chispazo la sangre y le formó el sexo. Explican y así lo creen que desde ese día, los carpinteros se mancharon su cabeza de sangre y las mujeres comenzaron a menstruar.

Este hermoso mito de creación fue narrado a todos los niños y niñas arahuacos hasta que los conquistadores españoles por la fuerza de las armas destruyeron la memoria que durante varios siglos se escucho en los rincones de la isla. Según Eric Hobsbawm la destrucción del pasado o, más bien, el mecanismo social que desliga la experiencia de uno a la de las generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más aterradores que se ha vivido en la historia[1].

Sobre este mito se sabe poco, ya que la única referencia importante la narró Fray Ramón Pané[2] en el primer libro que se escribió en la isla, el cual título Relación acerca de la antigüedad de los indios[3]. Pané vivió con los grupos Macorix y luego paso a residir con el cacique Guarionex a donde aprendió la lengua de los Taínos. Otro cronista, Pedro Mártir de Anglería recoge una versión del mito en su obra Década del Nuevo Mundo, pero refiere a que los Miralombanos trepaban por los arboles de jobo (Spondias mombin) lo que no aparece en la descripción de Pané.

De acuerdo con los estudios realizados por los/as antropólogos /as este mito tiene sus orígenes entre diferentes pueblos de Sudamérica y paso a la isla con la llegada de estos grupos culturales. Los carpinteros son protagonistas de la cosmogonía de la cultura Taina. Y probablemente era un ave tabú, es decir prohibían su caza o ponerse en contacto con ella[4]. En muchas tradiciones los animales que protagonizan la creación se consideran sagrados, no son tocados, se evitan o simplemente se veneran por sus potencialidades encarnadas en la fuerza que lo envite. Tal vez las mujeres tainas durante su menstruación reunidas en sus bohíos reproducían los sonidos del carpintero (co_co_co…) o lo pintaron en su cuerpo durante la regla para conmemorar su ciclo lunar.

En la cultura de los Cubeos (Colombia) y de los Warau (Guyana Británica) el carpintero juega un significativo papel en el mito de la creación y se asocia con la fertilidad. La antropología nos dice que pueden ser utilizados los referentes estructurales de la cosmogonía de otros pueblos para poder explicar y comparar los imaginarios que se hallan contenido en los sistemas sociales que tratan sobre la ordenación del mundo como pueden ser los mitos que se recogen en los cantos, poemas, cuentos orales o escritos de otras culturas. Por tal razón podemos a través de este mito inferir sobre la visión particular del mundo Taino. Ahora bien, no sólo necesitamos la lengua y los mitos para conocer la experiencia cultura arahuaca, también hacemos uso de la arqueología y de los estudios de las pictografías y dibujos de las cuevas. El auxilio de otras ciencias nos ayuda a entender las estructuras mentales de las culturas prístinas y en especial la Taina.

¿Qué tan significativo fueron los carpinteros para los Taínos? la respuesta podemos hallarla en los mitos, en la alfarería y en las piedras. Podemos observar los tallados de las asas, majadores, cerámica de uso culinario y dibujos de las cavernas. Numerosas cuevas[5] tienen dibujos de los carpinteros (Inrirí) reseñándonos la importancia que tenían estas aves para su cultura. Probablemente estaban asociadas a deidades importantes del panteón religioso arahuaco, pero sólo podemos hacer especulaciones al respecto.

De ahora en adelante cuando veas un carpintero, recuerda que con su pico se crearon a las mujeres. La memoria nos da pertenencia y nos comunica con nuestros ancestros a través de los tiempos.

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